martes, 15 de marzo de 2011

La competencia durante el embarazo

If God has a master plan
that only he understands
I hope is your eyes he's seeing through
......Precious de Depeche Mode

Lo más fregón del embarazo no es la panza preciosa, ni la almohadota para sostener la panza (es sorprendentemente cómoda), ni el rush de compras al vaciar un Burlington’s (caso real), ni el amor infinito para aguantar los cambios hormonales: lo mejor del embarazo es cómo las mujeres lo convierten en una competencia.

Me sorprende mucho el hecho de que una etapa tan significativa en la vida de una pareja sea convertida en un descarnizado concurso por ver quien tiene más, y no me malentiendan, mi propia y personal Beatriz es de lo más alivianada en ese sentido, pero observé las actitudes de las embarazadas alrededor y es realmente, pero realmente cómico.

Lo primero en lo que concursan es en el peso, se preguntan las embarazadas cuánto han subido, y si se enteran que alguna subió un poco más de peso lás demás la humillan, y aplica también para las que ya estuvieron embarazadas. Ejemplo:
“¿Cúanto has subido amiga?”
“15 kilos”
“Ay no manches, de Pepito yo nada más subí como 8 kilos”.

Y luego se platican cómo su cuerpo es una maravilla porque el culo no les creció con el embarazo, y yo pensaba “Pues entonces tu culo se convirtió en un tamal asqueroso por tragar como cerda y no por estar embarazada”.

La ropa es también todo un tema. Del trabajo tuve que ir a Detroit y en un centro comercial compré varios jeans de embarazo (tienen una faja cosida a la cintura), los pantalones costaron como 10 usd cada uno, pues las amigas embarazadas de mi mujer le preguntaban vía facebook que dónde los había comprado, mi Beatriz es muy prudente y no contestaba, hasta que me hartó su amiga y le puse “Los compré en Detroit”, pues la idiota quería el nombre y ubicación de la tienda porque como era posible que su viejo no le pudiera conseguir unos jeans, cómo alguien iba a tener algo que ella no, vieja loca y envidiosa.

Pero lo mejor de todo es el concurso por atención médica, vuelan los comentarios tipo “mi Dr. tiene el aparato de ultrasonido más moderno y cobra uffffff, carísimo”; y entra la onda de saber cuánto pesa el chamaco de manera exacta, cuánto mide en base a los cálculos que el ultrasonido GE a colores puede ofrecer, ir con el doctor cada semana para hacerse ultrasonidos y ver a tu bebé como de plastilina sin ninguna necesidad y hacerse estudios con nombres muy llamativos, hay hasta de cuarta dimensión! No no no, modernísimo, y aquí la anécdota con la que cierro hoy.

Mi Beatriz tiene una prima que se embarazó exactamente al mismo tiempo, pero para la prima es el primer hijo, me tocó escuchar la siguiente conversación:

Beatriz: “¿Y cómo vas prima, cómo te sientes?”
Prima: “Super bien, de hecho ya casi va a nacer y me dijo mi gine que me va a hacer unos análisis para saber si ya estoy lista, pero me ha hecho tantos y cobra tan caro que ya quiero que acabe”
Beatriz: “Pues no te quiero agüitar tu pedo prima, pero el gine te va a meter los dedos por el culo para saber si ya estás lista, y no creo que eso te lo cobre muy caro, si algo deberías cobrarle tú a él”.

A poco no es genial mi vieja?

Desde el otro lado del Edén
Icaro

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